Confirman que el déficit de atención es un "trastorno cerebral" y piden no etiquetar a los chicos

Algunos son muy inquietos, no pueden quedarse en una silla ni prestar atención a lo que dice la maestra. O, por el contrario, se distraen fácilmente y les cuesta mucho concentrarse. En ambos casos, puede tratarse de un trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Sin embargo, los chicos (y también adultos) que lo padecen, suelen recibir otro tipo de etiquetas: distraídos, charlatanes, inquietos, impulsivos, o hasta maleducados.

Un nuevo estudio publicado por The Lancet Psychiatry sumó más evidencias sobre la base neurobiológica de este trastorno. El estudio abarcó a 3.200 personas entre 4 y 63 años y es el más grande realizado hasta el momento para medir el volumen cerebral de las personas con este diagnóstico. Los investigadores de la Universidad de Radboud, Holanda, detectaron que las personas que tienen TDAH presentan un desarrollo tardío de cinco regiones cerebrales.

El estudio midió las diferencias en la estructura cerebral de 1.713 personas con TDAH y 1.529 personas sin ese diagnóstico. Las 3.242 personas tenían una resonancia magnética para medir su volumen total de su cerebro, y el tamaño de siete regiones en particular que se pensaba, por trabajos anteriores, que están vinculadas al TDAH: el pallidum, tálamo, núcleo caudado, putamen, nucleus accumbens, amígdala e hipocampo. El estudio encontró que el volumen total del cerebro y cinco de los volúmenes regionales eran más pequeños en las personas con TDAH -núcleo caudado, putamen, nucleus accumbens, amígdala e hipocampo-.

En base a estos resultados, los investigadores esperan que el estudio ayude a mejorar la comprensión del trastorno que afecta a una de cada 20 personas (5,3%) y terminar con las creencias de que el TDAH es una etiqueta para chicos difíciles o el resultado de padres que no saben poner límites.

"El estudio es relevante porque es muy grande el tamaño de la muestra y viene a fortalecer los hallazgos previos sobre la base neurobiológica de un trastorno que tiene una dificultad muy importante en cuanto al diagnóstico", explica a Clarín la doctora Alicia Lichinsky, directora de neuropsiquiatría del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro. "El TDAH es un trastorno que algunos profesionales niegan por mala fama o por falta de información", añade.

A pesar de las pruebas científicas sobre la base neurobiológica de este trastorno, los especialistas advierten que "hay una dificultad diagnóstica en la infancia y la adultez, el gran problema en la medicina es el diagnóstico bien hecho", añade Lichinsky. Y lo que sucede, muchas veces, es que las personas llegan a la adultez sin haber tenido nunca un diagnóstico. "Está la idea de que el TDAH se diagnostica de más, en realidad se mal diagnostica y en la población adulta hay un subdiagnósitico. Esto tiene que ver directamente con falta de información entre los mismos profesionales. La estigmatizaciones vienen, precisamente, cuando no hay un buen diagnóstico", dice la especialista

Andrea Abadi, directora medica del departamento infanto juvenil de Ineco y jefa de la clinica de TDAH de Ineco, coincide en que ya no hay dudas en el origen neurobiológico del trastorno. Sin embargo, aclara que hay factores que pueden llevar a que los síntomas se expresen más fuertemente, o por el contrario, que mejoren mucho. "Cuando los padres y el colegio entienden lo que le pasa al chico, cambia el trato y hay contención, esto hace que el niño funcione mucho mejor", dice.

La profesional, que tiene 20 años de experiencia en el tratamiento de este trastorno, reconoce que gran parte de la mala fama del TDAH es por la medicación. Y aclara: "No todo chico TDAH tiene que estar medicado. Algunos mejoran con acomodamientos familiares, escolares, y con terapias que apuntan a mejorar áreas específicas, como planificación, resolución de problemas. Y hay otro grupo que sí necesita medicación, una medicación que a pesar de su mala fama tiene una efectividad de 70%", dice Abadi. Y descarta que la medicación cambie la personalidad de los chicos, como se escucha decir muchas veces.


"Que un chico tenga el diagnóstico no implica que tenga sí o sí que tomar medicación. Esto es lo que genera tanto resquemor con el TDAH. Sin embargo, un chico que no puede funcionar porque se dispersa es muy frustrante para él y para la familia", agrega.

María Inés Serra, docente y psicopedagoga especializada en TDAH, coincide en que hay dos posturas muy encontradas sobre este trastorno, sin embargo, destaca que actualmente hay mucho más conocimiento en las escuelas y también en las familias. "A veces con pequeñas intervenciones y con acompañamiento el chico mejora mucho", afirma.

Se estima que la prevalencia en la Argentina del Trastorno del Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es similar al del resto del mundo, esto es, alrededor de un 5% en menores de 18 años. Ese porcentaje representa dos casos cada 20 niños; es decir que en promedio hay un caso por aula de TDAH. Sin embargo, como en el país no está considerada como discapacidad, cualquier tratamiento o necesidad especial que tenga el niño para poder salir adelante con su escolaridad, debe ser costeado por las familias.

“El TDAH no es una discapacidad en un sentido estricto. Pero es una dificultad que requiere mucho apoyo. Tener un chico con este trastorno es muy honeroso para la familia, porque requieren mucho apoyo”, explica la doctora Andrea Abadi, de Ineco.

Dentro del aula, el TDAH se suele manejar con mucho diálogo entre los profesionales, la escuela y la familia. “Se suelen hacer orientaciones, acomodar levemente las currículas, para adaptarlas a las posibilidades del chico”, añade Abadi.