Problemas familiares son la primera causa de depresión en adolescentes

En Santa Lucía, municipio de Boaco, un joven de 18 años se quitó la vida por problemas familiares, y en Managua, Ariel Meléndez, de 22 años, se suicidó por la crisis en una relación, informó ayer la Policía Nacional.

Estos dos incidentes representan un universo de casos extremos de depresión que afecta al 4.2% de la población nicaragüense. Se calcula que unas 238,161 personas viven con este trastorno en el país, entre ellos, los jóvenes forman parte de uno de los grupos más vulnerables ante este trastorno, de acuerdo con la OMS.

Por otra parte, las autoridades policiales reportaron 265 suicidios a nivel nacional en 2016, Nicaragua también tiene una tasa estimada de 9.1 muertes por voluntad de cada 100,000 personas. 

Las enfermedades mentales, principalmente la depresión y los trastornos por consumo de alcohol, “constituyen importantes factores de riesgo de suicidio”, señala el portal oficial de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Aunque la depresión puede llegar a hacerse crónica y dificultar  el desempeño de la vida de una persona, solamente en su forma más grave, puede conducir al suicidio, indica la institución.

La depresión no solo es un estado de tristeza, implica también la “pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración”, según la OMS. 

Tal es el caso de Belkys Molinares, quien empezó a tener episodios depresivos cuando todavía cursaba la escuela primaria. En esta etapa de su vida, la depresión la llevó a tener más dificultades para interactuar socialmente y también desarrolló un trastorno alimentario.
“Vivía triste, todo lo encontraba negativo, y más que todo siempre me imaginaba que era diferente, que era una persona extrovertida. Tenía episodios de no querer vivir, quería amanecer muerta, cerrar los ojos y no despertarme”, comenta.

Fue diagnosticada con depresión y bipolaridad, por lo que necesitó de terapias y medicación para poder controlar sus  trastornos e integrarse a sus actividades cotidianas. Con el tiempo ella descubrió que la ausencia de su padre y la falta de comprensión por el resto de su familia influyeron negativamente en su mente.

La psicoterapeuta familiar Mey Ling Pérez, quien brinda orientación psicológica a adolescentes y jóvenes en la clínica de vida estudiantil en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua), afirmó que aunque las causas de la depresión adolescente pueden ser muchas, la mayoría de las veces son por las malas relaciones con sus padres o con sus familias, y en segundo lugar por problemas de pareja.

“Muchos desarrollan un trastorno depresivo por problemas familiares porque sienten que no los aceptan, que no los escuchan, que hay una comunicación pobre. No es una comunicación respetuosa, sino de juzgar, de manera negativa”, señaló.

Aunque en décadas anteriores la depresión era una patología de los adultos, ahora se ha convertido en uno de los principales problemas que atraviesan los adolescentes en Latinoamérica y el resto del mundo, consideró la psicóloga e investigadora costarricense Dina Krauskopf, en un encuentro con pediatras, el pasado fin de semana en la capital.

Los síntomas de la depresión en adolescentes son más difíciles de detectar aunque son parecidos a los que manifiestan los adultos, porque se manifiesta en actitudes más hostiles y desafiantes que suelen confundirse con el desarrollo. 

“La adolescencia es un período de trabajo para el mismo adolescente, en su desarrollo, muy importante y muy difícil por los cambios hormonales y la dificultad que el medio reconozca lo que está sintiendo”, aseguró Krauskopf. 

Krauskopf también considera que a la gente adulta generalmente le gustan más los niños que los adolescentes, que no gozan de un intento de comprensión, agregó también que hay una proporción importante de jóvenes con depresión en la región, los profesionales están tratando de entender las situaciones y no “invisibilizarlos”, para optar a recursos para identificar sus problemas, acompañarlos y ayudarles a restablecer su recorrido de vida.

“Los adolescentes han sido bastante invisibilizados en las políticas, incluso en la formación profesional y en los currículos de las universidades es poco lo que se enseña sobre la adolescencia”, agregó. 

Asimismo, la psicóloga señaló que la depresión en esta etapa puede ser expresada por sentimientos de desesperanza, dificultad de motivarse, pérdida de las “ganas de vivir” y hasta tendencias al suicido, un problema que también ha ido en aumento en Latinoamérica. 

La psicóloga enfatizó que es importante que los padres de familia y sociedad en general entiendan que los adolescentes buscan su propia identidad, y “están viviendo en un tiempo distinto a los de los adultos y tienen más dificultades, todo eso contribuye a las dificultades de ánimo, sentimientos de soledad, y esos síntomas que se van a dar en relación a la depresión”. 

La primera medida ante la depresión, debería ser: hacer uso de las “redes de apoyo naturales”, que implica que el adolescente hable de sus problemas y sentimientos con sus mejores amigos, familiares cercanos u otro agente de confianza, como los profesores, señaló la psicóloga Pérez. 

Por su parte, la psicóloga Dina Krauskopf recalcó en este aspecto, acerca de la necesidad de encontrar personas que lo entiendan, lo apoyen, lo acompañen, lo asesoren y de esa forma, lograr que vaya saliendo de su cuadro depresivo. 

Otra medida a tomar en cuenta es el ejercicio físico, que ayuda de manera natural a producir neurotransmisores que se disminuyen cuando una persona está deprimida, indicó la psicoterapeuta.

Si los niveles de depresión son más altos, se recomienda asistir a un especialista de la salud mental, que dispondrá convenientemente si el joven necesitará terapias o medicación. “Ahora en los centros de salud se puede obtener este servicio de manera gratuita, eso es una ventaja”, añadió Pérez. 

El auge de las redes sociales tiene también un efecto negativo en la salud mental de los jóvenes y en ocasiones sirven para conservar los problemas depresivos. No son un elemento de solución e introducen nuevos problemas, aseguró la psicóloga e investigadora costarricense Dina Krauskopf.

Las redes sociales no siempre fomentan entre adolescentes buenas actitudes para resolver los problemas de su entorno social, muchos buscan soluciones más fáciles, además, los usuarios desarrollan una dependencia, argumentó la psicóloga. 

“Se ha visto que los likes quitan instantáneamente los sentimientos depresivos porque movilizan la dopamina y mientras más tienes, más exaltado te sientes; pero si en un momento dado experimenta la pérdida de ese tipo de apoyo, no tiene recursos para enfrentar las situaciones, y entonces los peligros son aún mayores”, añadió Krauskopf. 

Por su parte, la psicóloga Mey Ling Pérez, considera que las tecnologías también representan otro peligro, puesto que ahora los padres de familia aunque estén en los hogares, muchas veces están ausentes porque llevan trabajo a la casa, o interactúan con sus propios amigos por Internet. 

 “Esto ha venido a profundizar este sentimiento de sole